El final abandono

A mi hermano menor, lo más amado z’l

El día que me sangre la boca por tu nombre
llegará el fin del mundo;
llegará como llegan las cosas presentidas
con una carta, un rito, un último hundimiento.

Se hará, quizás, de sangre mi saliva
y sangre correrá despacio hecha sudor
o lágrima
o esperma
quizás también insulto
por todo lo sangrado anteriormente.

Pero no importa el borde de las cosas.
Solamente ese fondo a corazón abierto
es capaz de cavar la tumba con sus uñas
y liberar un pájaro
que no quiere vivir en este mundo
absoluto y ridículo.

Que me lleguen las venas a la boca
el día que me corte los labios con tu nombre
y la lengua
y el alma
y los testículos.
Y me castre
por fin
las ganas de estar vivo donde no sirvo a nadie.

Si me muero en tu sangre algún crepúsculo

no te olvides

odio los crisantemos.

Homenje completo en Ultraversal – La Revista
Poesía de diferentes autores

  7 comentarios para “El final abandono

  1. enero 23, 2020 en 13:31

    Un hermoso homenaje , lleno de amor y añoranza.

    “… y liberar un pájaro
    que no quiere vivir en este mundo
    absoluto y ridículo. ”

    Me siento tan identificada con estos versos, querido Gavrí, pero no hay caso, sigo aquí y con las alas cortadas.
    Un fuerte abrazo.

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    • Gavrí Akhenazi
      enero 23, 2020 en 15:26

      Ya sabés, mi amiga tan querida. Se van a cumplir 13 años y yo lloro igual que el día que se murió. Es una llaga encima de mi alma, irreparable.

      Abrazos, Mirel.

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  2. Elisabeth Miró
    enero 24, 2020 en 11:49

    Besos cuervo.

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  3. Elisabeth Miro
    enero 24, 2020 en 12:02

    Qué dolor. Abrazo muy fuerte cuervo.

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    • Gavrí Akhenazi
      enero 24, 2020 en 16:10

      Sí. Para mí su muerte es el único hecho insuperable de mi vida.
      Abrazos, Eli.

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  4. Maria Quesada
    enero 26, 2020 en 10:54

    No sabes cómo entiendo tu dolor. Yo también lo padezco. Ella tenía diecinueve años. La lloré como a una hermana, la lloro como a una hija, y si la vida me da tiempo, como a una nieta. Es para siempre. He llegado a preguntarme ¿por qué ella y no yo? Yo estaba embarazada de cinco meses, me dí esa razón. Aún la busco entre la gente.
    Te abrazo Gavrí.

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    • Gavrí Akhenazi
      enero 26, 2020 en 14:38

      Mis camaradas siempre me dicen que parece que hubiera perdido un hijo. Y yo me hago la misma pregunta que vos ¿por qué no yo si soy yo el que tiene una profesión de peligro y todo eso? Me suelen responder «nadie muere en la víspera».

      Abrazos, María.

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