Firefloor



Un pálido animal que fornica conmigo, prendido de mis genitales y mis ojos, me envuelve con su pelo nocturno y en sus brazos.

El piso está mojado debajo de mi espalda.

El cemento es caliente, aún en esta hora aguachenta donde ese pubis víctima forma un vellón sumerso que danza y se contrae con dulzura marina.

Carne hembra alunada, incandescencia pálida con vocación secreta de llama de candela que va encendiendo el aire con aliento y saliva, es la sombra de una medusa impulsándose en la oscuridad, perfil y transparencia del gemido, ola del aire, asfixia de angostura.

El sudor le corona las crines aromáticas y su lengua de ángel derrama por mi lengua gotitas de pecado que se mezclan como un masala tenso hecho todo de sorbos.

Todos sus dientes hembras me mastican y las uñas rasuran la resistencia jadeante de mi pecho.

Hoy, este es mi glorioso juguete, mezcla ambarina de gata y pez violento, ágil y metafísica como una aparición a la que pulso y suena con voz rota, una vez y otra vez y hasta que quiera escucharla en su sonido de felicidad agria.

 Bajo toda la noche, tendido en el fondo caluroso del cielo y boca arriba, fornico sin sonidos que delaten la pálida memoria del presente.

Esta mujer y yo, somos dos espejismos que se gozan.


(De: Zonas inexactas – ed. 2013)


  8 comentarios para “Firefloor

  1. marzo 18, 2013 en 16:59

    La fornicación es un pájaro lúgubre, era el título de un cuento de Abelardo Castillo.Leyendo tu texto, sentí lo mismo.Saludos, Gavrí.

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  2.  
    marzo 18, 2013 en 18:35

    (…)Carne hembra alunada, incandescencia pálida con vocación secreta de llama de candela que va encendiendo el aire con aliento y saliva, es la sombra de una medusa impulsándose en la oscuridad, perfil y transparencia del gemido, ola del aire, asfixia de angostura.(…) es alta poesía, hermano del almaPero(…)suena con voz rota, una vez y otra vez y hasta que quiera escucharla en su sonido de felicidad agria.(…) es la verdad no-triste pero irremediable de Serrat.Crueles folgares a veces hay, soldado.Abrazo de su lector / fana / amigo.P.S.: y cariños a las damas generosas (Morgana y Luz)

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  3. marzo 18, 2013 en 20:37

    Tucu querido, felices los ojos que te ven volver, papá. Ya pensé que te habías mudado al bronce, persiguiendo los ojos de la taumaturga por ese prado para elfos que levita en tu portada sobre las magnas letras.Un alegrón verte, loco, que ya las vi también a las dos amazonas ahí, regocijándose con tus últimos poemas, que son muy buenos, además. Me uno al jolgorio de las féminas.Acá andamos, loco. Al final no me duró nada esa mujer. Y eso que pensé que era la que me iba a hacer sentar cabeza. Por acá ando, superando la viudez y abocado al laburo, así, como un drogón de dura.Un abrazo de esos así, polentudos

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  4. marzo 18, 2013 en 20:42

    Bueno, con Abelardo compartimos el signo, los dos arianos y algunos criterios sobre \”escritores\”, pero yo soy más lindo y mejor docente que él, Mirel. Pudiéndomela creer, no me la creo, así que como se dice \”cualquier parecido con Abelardo será pura coincidencia\” y yo espero que tengamos menos todavía de los que parece que tuviéramos.La verdad es que después de que premió Amores Brutales, impulsado por los '90 (huelga decir, no), me quedó mal recuerdo de su criterio como jurado del Planeta. Es más, recuerdo que hizo una encendida apología de ese libro, que en realidad es una mierda de ocasión, tan olvidable que ni su autor se recuerda. Yo en su lugar, me hubiera abstenido y declarado desierto (no entiendo el afán especulativo de premiar esa porquería, la verdad, porque no recuerdo que le hubieran puesto una pistola en los genitales para que así lo hiciera) o si me veía obligado a votar, hubiera votado en disidencia.En fin…entretelones, Mirel.Gracias por estar

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  5. marzo 18, 2013 en 23:18

    Gavrí, me refiero simplemente al título, ninguna otra comparación. Un título que siento muy potente.No sé de ese libro que mencionás, pero te cuento algo que me parece peor. Cuando iba a su taller, lo llamaban para ser jurado en un montón de concursos, junto con Liliana Heker. Ella se leía todo. Abelardo repartía los cuentos presentados entre sus alumnos \”promisorios\”, para que hicieran una selección y él leía el último que quedaba.En cuanto a la belleza, ahora está viejo y hecho mierda, pero de joven no estaba mal. Eso sí, petiso, flaco, mirada de loco, hablaba hasta por los codos y no había cosa que no supiera. Se casó con una canceriana, Sylvia Iparraguirre, escritora también. Muchos arianos que conozco se terminan casando con cancerianas. Incomprensible.De vos, por esa foto que pusiste, encima mirando para abajo, no puedo opinar.Ciao

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  6. marzo 19, 2013 en 01:33

    Si. Conozco, Mirel. Lo mío iba con segundas.Dejame así, mirando para abajo, como me enseñó Amos Oz.Layla tov

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  7. septiembre 24, 2013 en 04:48

    Yo soy más lindo,jaja,Abelardo es bueno,no es de mis más,el Evangelio por ejem. Me pareció muy bueno,pero cómo persona ni idea.esa es lo que sabés vos.una vez dijo el Sabalero mi poesía es mucho mejor que yo,

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  8. septiembre 24, 2013 en 23:43

    No solamente soy más lindo que Abelardo. También tengo mejor humor que él.Todâ

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